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    Qué pasaría en Cuba si cae Maduro?

    ¿Qué pasaría en Cuba si cae Maduro?
    ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES | Los Ángeles | 28 de Abril de 2017 – 06:22 CEST.

    Probablemente muchos cubanos no están del todo conscientes del tsunami
    económico y social que puede significar para Cuba la caída del régimen
    militar de Venezuela. No pueden estarlo. Leyendo Granma, Juventud
    Rebelde, Trabajadores, viendo los noticieros de la TV y oyendo Radio
    Rebelde, Radio Reloj y el resto de las radioemisoras del país, no es
    posible.

    Claro, gracias a las nuevas tecnologías “contrarrevolucionarias” y a los
    periodistas independientes, hay cubanos que están mejor informados y ya
    vislumbran en el horizonte un nuevo “Periodo Especial”.

    Los medios estatales afirman que Nicolás Maduro es acosado por
    terroristas y fascistas organizados por “la derecha”, como parte de un
    complot de Washington para acabar con la “revolución bolivariana”.
    Quienes son anestesiados con esa propaganda serán los más sorprendidos
    con un eventual colapso del chavismo.

    Ya no es factible sacrificar a Maduro y poner en su lugar a Tareck el
    Aissami, Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez o cualquier otro jerarca
    chavista. El tiempo para hacerlo se venció cuando comenzaron a masacrar
    manifestantes en las calles. Ya son casi 70 los asesinatos del Gobierno
    en plena vía pública desde 2014. Son crímenes por los cuales sus autores
    deberán ser juzgados. No prescriben.

    Después de Maduro, en Miraflores no podrá haber otro chavista, por
    “moderado” y “pragmático” que lo quisiesen presentar. Habrá un gobierno,
    provisional o definitivo, democrático, y sin ataduras coloniales con
    Cuba, legítimamente venezolano.

    Más “cash” que en 206 años

    El chavismo tuvo la oportunidad de diversificar la economía y
    desarrollar el país. Entre 1999 y 2015 recibió 960.589 millones de
    dólares por sus exportaciones de petróleo, para un promedio de 56.500
    millones anuales, según la consultora Ecoanalítica. Esa cantidad es muy
    superior a todo el dinero obtenido antes por Venezuela en sus 206 años
    de historia, desde la declaración de independencia de España.

    Además, Chávez para tener aún más y seguir dilapidándolo a manos llenas,
    ordenó emitir 54.327 millones de dólares en bonos de la República y de
    PDVSA, la entidad estatal petrolera. Y ahora, ya en ruinas, el país
    tiene que pagar a esos tenedores de bonos venezolanos (acreedores)
    110.000 millones hasta el año 2027, por concepto de intereses y capital.
    Aparte, le debe a Rusia y China. La deuda con Pekín llegó a 60.000
    millones de dólares. El país está quebrado.

    Durante el chavismo el total de empleados públicos pasó de 900.000 a 2,4
    millones. Y los trabajadores de PDVSA aumentaron de 40.000 a más de
    145.000 en la actualidad. Chávez utilizó su abultada chequera para
    comprar lealtades políticas en Latinoamérica y votos en la OEA y la ONU,
    financiar campañas electorales de izquierda y consolidar el socialismo
    continental. También para mantener la improductiva economía cubana, y
    lanzar programas sociales sin invertir nada en el desarrollo
    socioeconómico del país

    Lo peor es que parte de esa fortuna fue robada y depositada en bancos
    extranjeros por los integrantes de la cúpula chavista. Mientras tanto,
    los venezolanos sufren la peor crisis existencial de su historia,
    acogotados por un gobierno de “malandros”, como llaman allí a los
    delincuentes, narcotraficantes, ladrones y asesinos.

    Muchos de ellos van a terminar en la cárcel (incluso en EEUU). Ellos lo
    saben y se aferran al poder. Jamás lo entregarán en un proceso electoral
    que ellos puedan manejar. En las elecciones de 2013 el ganador fue
    Henrique Capriles y es Maduro quien gobierna, gracias a un fraude
    cocinado en La Habana. El resultado oficial de las elecciones fue de
    50,66% para Maduro y 49,07% para Capriles. Pero todos en Venezuela saben
    que Henrique obtuvo más votos que Nicolás.

    Nuevos comicios en Venezuela tendrían sentido si se permite que la
    Asamblea Nacional cumpla sus funciones, si se destituyen los miembros
    del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia y se
    nombran personas respetuosas de la Constitución. Si se liberan todos los
    presos políticos, y si se acepta una adecuada supervisión
    internacional, incluyendo la OEA y la UE.

    Eso es lo que exige el pueblo venezolano. Sabe que solo la presión de la
    calle es lo que puede cambiar las cosas. Por eso está hoy en las calles.
    Sabe que solo la presión callejera puede causar una ruptura en la
    cúpula chavista que lleve a elecciones verdaderas, o que se produzca una
    intervención de fuerzas militares no vinculadas al narcotráfico y la
    malversación de fondos públicos.

    Consecuencias para Cuba

    Para el castrismo la caída de Maduro significaría el fin del “Socialismo
    del Siglo XXI” e incluso del Foro de Sao Paulo, la internacional
    comunista-castrista creada en 1990 por Fidel Castro y Lula da Silva con
    la meta de socializar a toda Latinoamérica. Una debacle chavista dejaría
    desamparada política e ideológicamente a la dictadura cubana. Quedaría
    más sola que nunca, pues el “campo socialista” ya no existe.

    En cuanto a la economía, según cálculos del profesor Carmelo Mesa-Lago
    la dependencia cubana de Venezuela equivale a un 21% del Producto
    Interno Bruto (PIB) de la Isla. Ello incluye casi la mitad del déficit
    en la balanza comercial y un 42% del comercio exterior total cubano.

    Los subsidios de Caracas a La Habana eran hasta hace poco de unos 10.000
    millones de dólares anuales. Fueron reducidos a unos 7.000 millones,
    según fuentes diversas. Ese torrente de divisas, aunque disminuido,
    constituye uno de los dos grandes soportes de la economía cubana.

    El otro pilar es el dinero recibido desde el “imperio” vía remesas,
    paquetes y viajes, y que en 2016 ascendió a unos 7.000 millones de
    dólares. La economía cubana depende del extranjero porque el aparato
    productivo estatal genera muy poco y solo exporta cuatro productos
    (azúcar, tabaco, níquel y productos farmacéuticos), por menos de 4.000
    millones de dólares. El turismo en términos netos aporta menos de 1.000
    millones.

    El desplome del chavismo suprimiría una de esas dos columnas que
    sustentan la economía castrista. Hasta hace poco Cuba recibía de
    Venezuela 36 millones de barriles anuales de petróleo, un 61% del
    consumo nacional (59 millones de barriles). Ahora recibe 19,3 millones
    de barriles (32,7%). También la Isla reexportaba gasolina enviada desde
    Venezuela o refinada en Cienfuegos, por más de 720 millones de dólares
    anuales.

    En resumen, con 7.000 millones dólares menos en cash, y sin recibir el
    61% del petróleo que consume el país, cabe preguntarle a Raúl Castro de
    qué lámpara maravillosa va a sacar los 3.700 millones que necesitaría
    solo para comprar el petróleo no enviado por Venezuela, e importar
    alimentos.

    Las divisas procedentes de EEUU no serían suficientes para mantener
    siquiera el precario nivel de vida actual de los cubanos, cuyo salario
    de 24 dólares no llega a la mitad del de Haití (59 dólares). Ante los
    argumentos tranquilizadores de economistas oficialistas de la Isla de
    que se podría enfrentar sin traumas una suspensión de los vínculos con
    Venezuela, se me ocurren tres preguntas: ¿Cómo? ¿Piensan en subsidios de
    China, Rusia, Irán o Argelia? ¿Regalan dinero la Unión Europea, Japón,
    Canadá, Singapur o Australia?

    Esas interrogantes conducen a otra: ¿Qué puede hacer el régimen para
    enfrentar semejante tsunami socioeconómico? Los cubanos de a pie tienen
    la respuesta: el general Castro y su Junta Militar deben dejar de
    pisotear los derechos económicos plasmados en la Declaración Universal
    de los Derechos Humanos, como el de la propiedad privada y tener un
    negocio propio que crezca sin trabas estatales, exportar e importar,
    invertir capital en su propio país, facilitar la inversión extranjera,
    entregar la tierra en propiedad a los campesinos y que vendan sus
    cosechas libremente.

    O sea, el régimen debe liberar las fuerzas productivas y fomentar un
    pujante sector privado. De no hacerlo habría otro “Periodo Especial”, y
    Cuba podría parecerse demasiado a China durante el “Gran Salto Adelante”
    de Mao Tse Tung, que casi acabó con el país.

    CORRECCIÓN: En una primera versión de este artículo se publicó que la
    independencia venezolana de España sucedió en 2011, cuando fue declarada
    en 1811.

    Source: ¿Qué pasaría en Cuba si cae Maduro? | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cuba/1493331683_30705.html

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