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    CPJ: Panorama mediático se abre en Cuba con críticos revolucionarios, represión disminuyó

    CPJ: Panorama mediático se abre en Cuba con críticos revolucionarios,
    represión disminuyó

    El Comité de Protección a los Periodistas dice en su apartado cubano del
    informe “Ataques contra la prensa 2017” que los principales problemas
    para la libertad de expresión y prensa en la isla son leyes arcaicas y
    una internet cara y limitada
    Un nuevo informe global del Comité para la Protección de los
    Periodistas, “Ataques contra la prensa 2017”, dice en su apartado
    cubano, Conectando a Cuba, que el panorama mediático de la isla ha
    comenzado a abrirse en los últimos años gracias a la conquista?por
    periodistas, blogueros y documentalistas? “de nuevos espacios para la
    libertad de expresión y el periodismo emprendedor que hasta hace unos
    años parecían intocables”.

    EL CPJ observa en ese grupo un espectro de opiniones políticas que va
    desde los más críticos, conocidos como disidentes, hasta los que están
    en favor de la revolución y critican las ideas socialistas, aunque las
    siguen apoyando.

    La organización recuerda que en un discurso de 2010, Raúl Castro le dijo
    a la Asamblea Nacional que no temiera las discrepancias ni las
    diferencias de opinión, y estima que estas declaraciones “han
    envalentonado a los periodistas, en particular los que trabajan en la
    prensa estatal”.

    La entidad asegura que la represión estatal sistemática a gran escala
    contra los comunicadores ha disminuido significativamente en la isla, y
    que “la táctica, otrora común, de acusar a los periodistas de actuar
    como ‘mercenarios’ al servicio de Estados Unidos, se ha vuelto
    prácticamente obsoleta. No obstante “los opositores más estridentes en
    los medios sostienen que siguen enfrentando el acoso y la intimidación
    por parte de las autoridades”.

    Considera que “la amplia transformación del panorama mediático ha
    incrementado el espacio para la crítica y les ha permitido a todos los
    sectores de la prensa profundizar en cuestiones vistas anteriormente
    como tabú, como por ejemplo los derechos de los homosexuales, las
    denuncias de corrupción oficial y la pobreza”.

    Para el CPJ en la actualidad los mayores problemas para la libertad de
    prensa y de expresión en Cuba son:

    1-) Leyes arcaicas (“las más restrictivas en materia de libertad de
    expresión y libertad de prensa de las Américas”) como las de Desacato a
    la autoridad, Propaganda enemiga, Actos “contra la independencia o la
    integridad territorial del Estado”, y la Ley 88, “de protección de la
    independencia nacional y la economía de Cuba”.

    2-) Un acceso a internet caro y limitado para todos los cubanos. La
    mayoría del contenido que producen los periodistas es consumido fuera de
    la isla, ya que el público nacional está mayoritariamente desconectado
    de la Internet.

    A continuación el texto completo del informe sobre Cuba del CPJ:

    Conectando a Cuba

    Leyes arcaicas y acceso a internet caro y limitado frenan progreso en la
    isla

    Por Carlos Lauría

    El panorama mediático cubano ha comenzado a abrirse en los últimos años,
    transformado por una animada blogosfera, un número cada vez mayor de
    sitios web noticiosos que contienen investigaciones periodísticas y
    opiniones noticiosas, y una innovadora generación de periodistas
    independientes que son críticos de las ideas socialistas y, no obstante,
    las siguen apoyando.

    El mayor dinamismo en los medios contrasta con el restrictivo marco
    jurídico de la isla, que limita la libertad de expresión con el pretexto
    de proteger la “independencia o integridad territorial del Estado”.
    Aunque la Constitución prohíbe la propiedad privada de la prensa, y
    todos los medios están presuntamente controlados por el Estado comunista
    de partido único, el auge de la cobertura informativa independiente es
    una señal de cambio.

    Los periodistas, desde los más críticos –quienes son conocidos como
    disidentes– hasta los graduados de periodismo, los documentalistas y
    los blogueros en favor de revolución, están abriendo nuevos espacios
    para la libertad de expresión y el periodismo emprendedor que hasta hace
    unos años parecían intocables.

    Blogueros han declarado que habían acogido con satisfacción la
    relajación de las restricciones. “Estamos viendo oportunidades que
    parecían inconcebibles hace cinco años”, declaró Alejandro Rodríguez,
    quien en 2012 renunció a su puesto en Adelante, un semanario estatal de
    la oriental ciudad de Camagüey, para lanzar un blog.

    No obstante, muchos sostuvieron que hacía falta hacer más, pues la
    amenaza de la detención arbitraria, las anticuadas y ambiguas
    disposiciones legales y las limitaciones sobre el acceso a la Internet
    frenaban el avance en materia de libertad de prensa en Cuba.

    El presidente cubano Raúl Castro sostiene un ejemplar del periódico
    Juventud Rebelde en La Habana, en diciembre de 2010. Pese a algunas
    reformas en el ámbito de los medios, la libertad de expresión sigue
    objeto de restricciones. (AP /Ismael Francisco, Prensa Latina)

    El acceso a la Internet en Cuba, que las Naciones Unidas clasifica como
    uno de los más bajos en el hemisferio occidental, sigue siendo
    inalcanzable para la mayoría de los ciudadanos. Y aunque la represión
    estatal sistemática a gran escala ha disminuido significativamente, los
    opositores más estridentes en los medios sostienen que siguen
    enfrentando el acoso y la intimidación por parte de las autoridades.

    El ámbito de los medios comenzó a expandirse en 2011, cuando el
    presidente Raúl Castro introdujo reformas de mercado con el objetivo de
    reinventar el socialismo, aunque muchas de tales reformas se han
    implementado con lentitud y, en algunos casos, hasta se han revertido.

    Cuando se lanzó por primera vez el llamado a favor de la relajación de
    las restricciones, la dirigencia del partido instó a la población cubana
    a criticar al gobierno y a las instituciones estatales. En un discurso
    pronunciado en diciembre de 2010, Castro le dijo a la Asamblea Nacional
    que no temiera las discrepancias ni las diferencias de opinión.

    Estas declaraciones han envalentonado a los periodistas, en particular
    los que trabajan en la prensa estatal. Y aunque prácticamente no se
    critican las políticas gubernamentales en los medios oficiales, la
    mayoría de los periódicos –entre ellos el diario nacional Granma– han
    comenzado secciones de “Cartas al editor” que les ofrecen a los cubanos
    un canal para expresar opiniones.

    Periodistas oficiales y académicos de La Habana afirmaron que reconocían
    la necesidad de que la prensa oficial fuera más crítica, y algunos han
    reclamado una ley de acceso a la información pública.

    Laura Blanco Betancourt, reportera del diario provincial estatal
    Vanguardia, admitió que la ausencia de una “cultura de debate” había
    impedido sostener conversaciones con franqueza dentro de la prensa oficial.

    José Ramón Vidal, exeditor del diario Juventud Rebelde, fue más allá en
    una entrevista publicada en la edición de diciembre 2015-marzo 2016 de
    la revista mexicana Razón y Palabra, en la que argumentó que Cuba debía
    cambiar su “modelo comunicacional” porque “importantes cuestiones
    sociales” se estaban dejando de lado. Vidal, en la actualidad profesor
    de Comunicación en la Universidad de La Habana, señaló que el modelo
    mediático centrado en la propaganda estaba en crisis y que los cubanos
    ya no le prestaban atención.

    Raudiel Peña Barrios, un jurista de La Habana, escribió en la revista
    digital OnCuba: “El sólo hecho de que se esté debatiendo sobre esta
    temática [la libertad de información] es una gran novedad en el contexto
    cubano”. En un artículo titulado “El derecho a la información en Cuba:
    ¿posibilidad o utopía?”, Peña sostuvo que semejante ley “debe contribuir
    a democratizar el acceso a la información”.

    Blanco Betancourt, quien reside en la ciudad de Santa Clara, afirmó que
    una estrategia de comunicación pública podía ayudar, y añadió que
    cualquier ley de esa índole “debe incluir el acceso a la información
    pública para todos los cubanos”.

    Aunque el férreo control del gobierno cubano sobre la prensa ha mermado
    en los últimos años, las autoridades siguen ejerciendo control sobre los
    medios, y los periodistas independientes más críticos siguen sometidos
    al acoso. Los encarcelamientos por períodos prolongados se han vuelto
    raros desde la ola represiva de 2003 (durante la cual el CPJ documentó
    los casos de 29 periodistas que cumplían largas penas de cárcel), pero
    las detenciones y citaciones siguen siendo comunes, según datos del CPJ.
    La táctica, otrora común, de acusar a los periodistas de actuar como
    “mercenarios” al servicio de Estados Unidos, se ha vuelto prácticamente
    obsoleta.

    El restablecimiento de vínculos diplomáticos entre Washington y La
    Habana en diciembre de 2014, sumado a la histórica visita a Cuba del
    entonces presidente estadounidense Barack Obama en marzo de 2016, han
    dificultado que el Gobierno justifique la censura de la prensa como un
    medio para proteger al país de la agresión estadounidense, de acuerdo
    con periodistas cubanos.

    Aún no está claro cómo el nuevo Gobierno estadounidense influirá sobre
    esa dinámica. Y el mismo día de la llegada de Obama a Cuba, el bloguero
    independiente y activista Lázaro Yuri Valle Roca fue arrestado y
    detenido durante cinco días luego de intentar de cubrir una protesta de
    Las Damas de Blanco, grupo opositor fundado por las esposas de
    disidentes encarcelados. El periodista declaró luego de su liberación
    que no lo habían procesado, pero que le habían advertido que podía ser
    enjuiciado si lo volvían a arrestar.

    El restablecimiento de los vínculos ha llevado a algunos analistas a
    sugerir que Cuba pudiera regresar a la Organización de los Estados
    Americanos (OEA), que expulsó a Cuba en 1962. Pero en junio, el Gobierno
    cubano declaró que como una muestra de solidaridad con Venezuela, no se
    uniría a la organización, informó la BBC. La declaración de Castro
    ocurrió luego de que el secretario general de la OEA, Luis Almagro,
    solicitara la aplicación de sanciones a Venezuela. La membresía en la
    OEA, cuyo mandato incluye una comisión para la protección de los
    derechos humanos, exigiría que Cuba mejorara su situación en materia de
    libertad de prensa, inclusive la reducción de restricciones sobre el
    acceso a la Internet y el cese del acoso a periodistas.

    ***

    Cuba, que ocupó el décimo puesto en la lista del CPJ sobre los países
    con mayor censura correspondiente a 2015, posee las disposiciones
    legales más restrictivas en materia de libertad de expresión y libertad
    de prensa de las Américas. El código penal cubano contiene disposiciones
    que limitan la libertad de prensa.

    La mayoría de los procesos penales que amenazan la libre expresión
    contemplan el delito de desacato a la autoridad, previsto en el Artículo
    144; el delito de “propaganda enemiga”, previsto en el Artículo 115; o
    el delito de actuar “contra la independencia o la integridad territorial
    del Estado”, previsto en el Artículo 91, que con frecuencia se emplea en
    combinación con la Ley 88, “de protección de la independencia nacional y
    la economía of Cuba”, según un estudio comparativo de 2016 respecto a
    las disposiciones penales sobre la difamación en las Américas, elaborado
    para el CPJ por el estudio de abogados Debevoise & Plimpton en
    colaboración con la Fundación Thomson Reuters. Tales delitos pueden ser
    sancionados con una pena privativa de libertad de hasta 20 años.

    La mayoría de los procesos aluden a la difamación de las instituciones
    públicas, de organizaciones y de héroes y mártires nacionales, lo cual
    también se utiliza junto con otras disposiciones para limitar la
    libertad de expresión al impedir el debate público y la crítica a las
    autoridades y las políticas gubernamentales.

    La amplia transformación del panorama mediático ha incrementado el
    espacio para la crítica y les ha permitido a todos los sectores de la
    prensa profundizar en cuestiones vistas anteriormente como tabú, como
    por ejemplo los derechos de los homosexuales, las denuncias de
    corrupción oficial y la pobreza.

    La Internet quizás sea el mayor obstáculo para los periodistas que
    intentan adquirir relevancia, porque la mayoría del contenido que
    producen es consumido fuera de la isla. Al mismo tiempo, los periodistas
    deben pagar elevados precios por el acceso a la Internet y encontrar
    formas originales de diseminar su trabajo a un público nacional que
    mayoritariamente está desconectado de la Internet.

    Estos periodistas de los nuevos medios también se desempeñan en un vacío
    legal, en parte porque el Artículo 53 de la Constitución prohíbe la
    propiedad privada sobre los medios de prensa y reconoce “la libertad de
    palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”. Muchos
    de los periodistas entrevistados señalaron que abordan su trabajo con
    cautela y a veces se abstienen de publicar trabajos abiertamente
    críticos debido al marco jurídico vigente.

    Desmantelar este marco para la prensa y eliminar todas las barreras al
    acceso individual a la Internet y a la vez expandirla a la población en
    general, son factores claves para promover un ambiente más abierto,
    según analistas y expertos en el tema cubano.

    La lenta reducción de las restricciones refleja un Gobierno con muchos
    altos dirigentes mayores de 80 años que no son parte de una comunidad
    virtual activa. En el Gobierno y la dirigencia del partido se debate
    cuán rápida debe ser esta apertura.

    Los disidentes, los periodistas que informan sobre cuestiones sociales
    pero que no son considerados hostiles, los blogueros progubernamentales
    y los miembros de la prensa estatal coinciden todos en un punto: quieren
    que el Gobierno les ofrezca acceso mayor, más barato y menos restringido
    a los 11 millones de habitantes de Cuba.

    En una entrevista concedida en julio de 2015 al diario Juventud Rebelde,
    José Ramón Machado Ventura, el segundo más alto dirigente del Partido
    Comunista de Cuba, acusó a extranjeros de tratar de promover la
    ampliación del acceso a la Internet “no con el fin de que el pueblo
    cubano se comunique, sino con el propósito de penetrarnos y hacer
    trabajo ideológico para lograr una nueva conquista”. Este obstinado
    enfoque en torno al acceso a la Internet pone en duda si el Gobierno
    cumplirá su promesa de llevar el acceso a la Internet al 50 por ciento
    de la población para el 2020, si lo permite la situación económica.
    Semejante logro exigirá mucha valentía de parte de la dirigencia cubana.

    Carlos Lauría, director de programa y coordinador sénior del programa de
    las Américas del CPJ, ha escrito para numerosas publicaciones. Nacido de
    Buenos Aires, ha escrito con frecuencia para Noticias, la principal
    revista de actualidad política en Argentina.

    [Basado en un informe del CPJ]

    Source: CPJ: Panorama mediático se abre en Cuba con críticos
    revolucionarios, represión disminuyó –
    www.martinoticias.com/a/cpj-panorama-mediatico-se-abre-en-cuba-con-criticos-revolucionarios-represion-disminuyo/143641.html

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