Carceles en Cuba
Calendario
November 2016
M T W T F S S
« Oct   Dec »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Archives
Recent Comments

    Irse de Estados Unidos?

    ¿Irse de Estados Unidos?
    FRANCISCO ALMAGRO DOMÍNGUEZ | La Habana | 16 de Noviembre de 2016 –
    08:16 CET.

    Algunos amigos y conocidos habían dicho antes del 8 de noviembre que si
    salía elegido Trump como presidente “se irían de los Estados Unidos”.
    Todos son cubanos. Todos emigrantes. Todos han tenido en este país las
    oportunidades que jamás soñaron en su patria, donde casi ninguno fue
    nada ni hizo nada para merecer las dádivas de este, su país de adopción.
    Hoy todos están aquí, a pesar del éxito trumpista, pero se ven
    disgustados, tensos, sensitivos, no se puede hablar de política con
    ellos. Para estos amigos y conocidos, irse es la solución. El abandono
    como castigo; dejar el lugar como si fuera una condena al otro y no lo
    que es, ceder el derecho de permanencia.

    En parte como sanción, en parte como conducta estimulada, o por
    conveniencia individual, marcharse de la Isla ha sido desde los tiempos
    de la colonia una manera de resolver un problema. Pero entre el
    destierro como pena y el auto-destierro como opción voluntaria hay
    enormes diferencias. Una cosa es que usted se vaya de un sitio porque
    peligra su vida o la de su familia, porque el acoso político y las
    oportunidades de ser persona se le cierran, y otra es emigrar porque en
    la Isla usted tenía una bicicleta y vivía con sus suegros, y aquí, en
    Estados Unidos, usted podría tener un automóvil y vivir solo.

    Hace mucho tiempo que los sociólogos han establecido la norma de que a
    mayor sacrificio de entrada, a mayor dolor inicial, mayor compromiso y
    entrega a la causa, a un líder. No por gusto ciertos partidos políticos,
    la mafia y otras organizaciones sectarias hacen a la membresía pasar
    duras pruebas que pueden ir desde cometer un crimen hasta demostrar una
    brava combatividad social. No es lo mismo ser balsero aéreo, que
    marítimo o terrestre —la reciente estampida sur-centroamericana. No es
    lo mismo haber sido separado de la familia durante años por prisión o
    disposición ministerial y reencontrarse con ella en el exilio, que haber
    viajado todos juntos en el mismo avión durante 40 minutos, y llegar a un
    Miami moderno, bombo mediante.

    Los estudios sobre emigración cubana y sentido de pertenencia y
    referencia al país receptor, en este caso Estados Unidos, adolecen de
    ese elemento importante, diríase definitorio, a la hora de pronosticar
    ideas y conductas de nuestros compatriotas en la diáspora. Es lógico
    pues, que la mayoría de las encuestas en el sur de la Florida apoyen el
    fin del embargo y las nuevas relaciones con La Habana, ya que un
    porciento cada vez mayor de cubanos llega a este país sin haber sufrido
    cárcel, vejaciones, familiares fusilados. Una vez en territorio
    norteamericano, los emigrantes cubanos de nuevo tipo reciben sellos de
    alimentos, cuidados de salud, facilidades de estudio. Esa masa indemne
    diluye el llamado exilio histórico, herido y cada vez menos protagónico.

    El Obamato ha sido una suerte de endorso a ciertos individuos que
    vieron, literalmente, los cielos abiertos para viajar a la Isla al año y
    un día como cualquier hijo de vecino. No es que esté mal, humanamente
    hablando. Es que es contradictorio, contraproducente, éticamente
    incorrecto. Las leyes norteamericanas protegen a los cubanos de esa
    manera porque suponen peligran sus vidas y la de sus familiares; porque
    el régimen los persigue, los acosa, porque disienten y enfrentan un
    régimen feroz, asesino. ¿Cómo explicarles a los demás el jolgorio de
    isleños que todos los días abarrota el aeropuerto de Miami llenos de
    maletas, paquetes y sombreros para ir al mismo lugar del que, dicen,
    tuvieron que irse?

    Muchos de esos compatriotas intuyen que las cosas pueden cambiar con el
    gobierno de Donald Trump. Lo que ha sucedido, Cámara, Senado y Ejecutivo
    republicanos —que no es del todo bueno— inclinará la balanza de modo
    peligroso para quienes, hasta ahora, se han beneficiado de una política
    errática, circunstancial. Hombre de negocios, Trump abrirá las puertas
    por donde salga y entre el dinero. La política estará en función de esa
    matemática y no al revés. Ni un solo cheque en blanco al portador.
    Entonces… ¿cambiaran las cosas para los cubanos en el sur de Florida?

    Teniendo en cuenta a los congresistas reelegidos, y la presencia del
    senador Marco Rubio nuevamente en el capitolio, la Ley de Ajuste y
    algunas disposiciones anteriores que suavizaban las relaciones con Cuba
    serán revisadas quizás antes de los primeros 100 días del nuevo
    Gobierno. El presidente electo, a quien algunos tildan de “mafioso”,
    tiene una deuda de gratitud con el sur floridano, y en la famiglia las
    deudas no caducan. Podría alterarse el flujo de cubanos en ambos
    sentidos. Y de modo indirecto, la telaraña de negocios e inversiones que
    entre La Habana y Miami se ha estado tejiendo durante ocho años.

    En vez de un muro, Trump podría construir un puente sobre el Estrecho de
    la Florida. Pero no dependerá de Estados Unidos. Y por el puente no
    pagarán ni un solo centavo. Los compatriotas que hasta ahora han vivido
    de “mulas” gracias a que están deshabilitados, tienen pensiones, sellos
    de alimentos y salud casi gratuita, deberán buscar otro trabajo, o como
    dicen amigos y conocidos, “irse de nuevo”.

    Emigrar es una elección más o menos voluntaria; depende de cuánto se
    haya sufrido, de cómo se haya alcanzado, en cómoda barca o nadando
    contracorriente. Quedarse y seguir las leyes es una muestra de gratitud;
    un gesto de decencia para quien brindó el salvavidas cuando estábamos a
    punto de ahogarnos.

    Source: ¿Irse de Estados Unidos? | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cuba/1479280081_26766.html

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *