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    Mensajero de la verdad – un cura polaco que no se doblegó ante el comunismo

    Mensajero de la verdad: un cura polaco que no se doblegó ante el comunismo
    ALEJANDRO RÍOS

    El documental Jerzy Popieluszko, Messenger of Truth (Jerzy Popieluszko,
    mensajero de la verdad), del director Tony Haines, narrado por el actor
    Martin Sheen, recoge uno de los capítulos más fascinantes y
    estremecedores de la gloriosa rebeldía polaca contra el totalitarismo.

    Se trata de la historia de un joven sacerdote que la jerarquía
    eclesiástica de su país envía a oficiar misa en la protesta obrera de
    una fundición de acero en Varsovia, durante el año 1980. De esa
    experiencia derivó un fervor por los humildes y la libertad en su
    oprimida nación que terminó convirtiéndolo en el capellán del sindicato
    independiente Solidaridad.

    En muy poco tiempo, el cura que había nacido en el pueblo rural de
    Okopy, el 14 de septiembre de 1947, se convirtió en una de las voces más
    influyentes de la oposición mediante sus famosas “Misas para la patria”,
    oficiadas ante miles de personas que desbordaban los predios de una
    iglesia en la capital polaca, rigurosamente vigilados por las fuerzas de
    la policía política.

    El documental abunda en imágenes de archivo, incluso de aquellas
    filmadas por las fuerzas de la seguridad estatal, como suelen operar
    estos aparatos represivos para mantener bien identificados y
    chantajeados a los opositores, así como entrevistas a protagonistas de
    aquella epopeya, donde figuran sicarios y dirigentes del partido
    comunista, ahora viviendo plácidamente en Polonia luego de purgar leves
    condenas por sus crímenes, gracias a una amnistía.

    A un llamado de atención de la Unión Soviética para frenar la fama del
    popular sacerdote, el ministerio del interior polaco, que tampoco
    comulgaba con la labor del religioso, ya comenzaba a tejer un siniestro
    plan que lo pusiera fuera del juego.

    Temprano, apenas siendo un seminarista, a Popieluszko trataron de
    coartarlo. Fue reclutado durante dos años en una unidad especial del
    servicio militar obligatorio llamada a quebrar la fe de los creyentes,
    pero lo único que lograron fue deteriorar su salud.

    Conocido popularmente como el Padre Jerzy, se ocupó fervientemente de
    los pobres y de los presos políticos y de sus familiares, para los
    cuales conseguía comida y medicinas, en muchas ocasiones donadas por
    organizaciones foráneas, esfuerzo siempre sospechoso de colaboración con
    el enemigo extranjero.

    Aunque el Prelado polaco le llamara la atención al cura Jerzy y lo
    sacara de la cárcel en 1983, cuando le fue presentado un cargo delictivo
    por causar “daños a la nación” con su prédica, nunca declararon
    públicamente que los presos políticos no existían y mucho menos que la
    solución para el desarrollo social estaba en el mejoramiento del
    socialismo, como ha dejado saber el purpurado cubano.

    El operativo de la policía política fue cerrando el anillo: cartas
    ofensivas llegaron al arzobispado, su casa fue saqueada en dos ocasiones
    y hasta le estallaron una bomba. Lo acosaron sin piedad como se
    testimonia en el documental.

    En un primer intento por liquidarlo, le chocaron el carro, al estilo
    Oswaldo Payá y Laura Pollán en Cuba, pero escapó ileso. Cuando le
    recomendaron abandonar el país, antepuso al peligro su cruzada por la
    libertad y la verdad.

    En octubre 19 de 1984 regresaba de una misión pastoral y su automóvil
    fue interceptado por tres agentes del Ministerio del Interior, quienes
    lo golpearon y torturaron salvajemente y luego lo echaron a un río con
    una piedra amarrada a las piernas. Tenía 37 años.

    El cadáver fue encontrado el 30 de octubre y el 3 de noviembre, a pesar
    de las amenazas del régimen, más de un millón de personas asistieron
    pacíficamente a sus exequias, como él lo hubiera querido, conscientes de
    que se vislumbraba el final de la ordalía comunista.

    Crítico y periodista cultural.

    Source: El asesinato de un cura polaco que no se doblegó ante el
    comunismo | El Nuevo Herald –
    www.elnuevoherald.com/opinion-es/article100262487.html

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