Carceles en Cuba
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    Ayudé a ponerlos, ahora tengo que ayudar a quitarlos

    ‘Ayudé a ponerlos, ahora tengo que ayudar a quitarlos’
    YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ | La Habana | 22 de Septiembre de 2016 – 08:49 CEST.

    El martes por la mañana llegué a Neptuno 1055 entre San Francisco y
    Espada, donde estaba prevista la realización de una reunión de mujeres
    cubanas, coordinadoras de distintos proyectos. Pretendía cubrir la
    actividad como periodista, pero cuando llegué al segundo piso del
    edificio, al apartamento que sería sede de la reunión, me encontré
    frente a una reja cerrada.

    Llamé por teléfono a la activista Marthadela Tamayo, una de las
    participantes, asumiendo que habría llegado ya al lugar y podría
    abrirme. Pero tanto Marthadela como Juan Antonio Madrazo Luna,
    Coordinador Nacional del Comité Ciudadanos por la Integración Racial
    (CIR), tenían un cerco de la Seguridad del Estado en los bajos del
    apartamento donde viven, en Soledad y Jesús Peregrino, desde las 6:00AM,
    y no podían salir.

    Una señora del edificio vino a preguntarme qué apartamento buscaba y
    quién yo era. Mi primera impresión fue que se trataba de la presidenta
    del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), quizás informada de la
    realización de una actividad “contrarrevolucionaria”.

    Lucía como esas señoras mayores, intransigentes, orgullosas de su
    trayectoria revolucionaria y de haber luchado “por esto”. Y no me equivoqué.

    Aida Valdés Santana (1939) luchó contra la dictadura de Fulgencio
    Batista. Pero desde 1961 decidió oponerse al llamado “Gobierno
    revolucionario”. Eso le ha costado ir a la cárcel cuatro veces.

    El martes 20, a las 7:00 am, se presentó un agente de la Seguridad del
    Estado en su casa, para decirle que no se permitiría allí la reunión de
    mujeres.

    “Iba a ser una reunión de 12 o 13 mujeres, totalmente pacífica”, dice Aida.

    Ya que no había reunión que cubrir, decidí conversar con esta cubana que
    se ha enfrentado al Gobierno por más de 50 años.

    “Tenía 17 años cuando luché contra la dictadura de Batista —me cuenta—.
    En 1962 organicé la primera huelga de trabajadores en este país desde
    1959. Era líder sindical; los trabajadores de la alimentación teníamos
    unos bonos de accionistas que nos habían dado los dueños. Lázaro Peña
    [histórico líder sindicalista] vino a la empresa a hacer una reunión
    para quitárnoslos. Les dije a mis compañeros que yo daría la señal,
    levantándome y tirando la silla al piso. Lo hice y dejamos a Lázaro Peña
    solo. Al día siguiente, me citaron en el periódico Hoy, donde radicaban
    Peña y Blas Roca. Fui a juicio y me sentenciaron a dos años por
    propaganda enemiga. Estuve presa en una granja en Santa Clara. Cuando
    salí, creé la Coordinadora Obrera de Cuba.”

    ¿Volvió a trabajar para el Estado, de qué vivía?

    “Me pusieron a trabajar en un almacén de acumuladores, cargándolos. Casi
    todos los que trabajábamos allí éramos ex presos políticos. Después, me
    mandaron para el INRA (Instituto Nacional de la Reforma Agraria) y
    trabajé allí haciendo herraduras para caballos; allí también todos eran
    ex presos políticos. Los hombres no me dejaban trabajar.”

    “He tenido que sobrevivir como cualquier cubano, contra la pared. He
    vendido frituras, de todo… La suerte ha sido mi familia, mis sobrinas
    que viven conmigo. Además tengo familiares que viven en el extranjero y
    aman ‘esto’ tanto como yo.”

    Además de su primer encarcelamiento, Aida Valdés estuvo presa en 1967
    otros dos años. En 1968 fundó la Coordinadora Nacional de Ex Presos y
    Presos Políticos.

    En 1977 fue acusada de propagar conceptos desinformados contra la
    sociedad socialista y encarcelada otro año.

    “Me han acusado de propagar falsas noticias, pero siempre buscamos
    pruebas. Tenemos en lista, hasta ahora, por lo que sabemos y hemos
    podido comprobar, 84 presos políticos.”

    En 1981, Aida Valdés Santana fue despojada de la herencia familiar, pese
    a tener testamento, y enviada a prisión otros dos años.

    “Tony de la Guardia mandó a que me lo quitaran todo, porque yo era una
    connotada contrarrevolucionaria. Cuando lo condenaron a muerte, después,
    lo celebré con un trago.”

    Aida Valdés emplea jaranas todo el tiempo y se preocupa medio en serio y
    medio en broma de cómo va a salir en la foto que le tomo con el celular.
    Reacciona con más calma que yo cuando llaman a la puerta. Se trata de
    los pocos que han podido llegar a la casa aparte de mí. Solo luce
    preocupada cuando tienen que irse, porque los agentes de la Seguridad
    del Estado continúan en la calle San Francisco. Pero cuando me cuenta
    algo que sucedió en la década del 80, su cara y su voz cambian.

    “Iba en la moto con mi hermano y una sobrina. Nos embistió un jeep
    militar. A mi sobrina y mí no nos pasó nada, pero mi hermano tenía la
    pierna desprendida casi desde la ingle.”

    Pero quizás no fue intencional, los accidentes pasan.

    “Pero nos dejaron tirados ahí, en Santa Catalina y Mayía. Mi sobrina se
    tiró delante de un carro para obligarlo a parar y que nos llevaran al
    hospital con mi hermano. Él perdió la pierna, creo que querían matarme a
    mí. Ahora él vive afuera.”

    ¿Usted por qué no se ha ido?

    “Yo digo que ayudé a ponerlos ahí; ahora tengo que ayudar a quitarlos.
    Si tantos miles de cubanos no hubieran abandonado el país, ya no
    tendríamos este sistema. Si tantos no hubieran puesto a sus hijos en
    aviones, desde la Operación Peter Pan, estarían junto a nosotros luchando.”

    Aida Valdés Santana ha recibido varias condecoraciones por su trabajo a
    favor de los Derechos Humanos en Cuba. Por solo citar algunas: Premio
    Internacional de Derechos Humanos Marie Curie, Diploma Ciudadana
    Ejemplar de Nueva Jersey, Diploma de Reconocimiento de la Legión
    Extranjera, Diploma de Honor por sus Logros en pro de los Derechos
    Humanos y los Presos Políticos en Cuba, Diploma de Reconocimiento de la
    Lincoln-Martí Human for Rights.

    En 1978, Valdés Santana participó en el único diálogo entre el Gobierno
    cubano y la oposición en Cuba y en el exilio, en el que se logró la
    libertad de 3.600 presos políticos.

    Ahora, se presentará como candidata independiente por la Plataforma
    #Otro 18, a las próximas elecciones para Delegada del Poder Popular.

    Cuando abandoné su apartamento, pasadas las 12:30 pm, aún había agentes
    de la Seguridad en la calle San Francisco. Juan Antonio Madrazo Luna y
    Marthadela Tamayo estuvieron retenidos en su propio apartamento hasta
    las 6:00 pm. El operativo de la Seguridad del Estado, en los bajos de su
    casa, duró 12 horas.

    Source: ‘Ayudé a ponerlos, ahora tengo que ayudar a quitarlos’ | Diario
    de Cuba – www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1474445238_25456.html

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