Carceles en Cuba
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    Enemigo declarado de los Castro

    Enemigo declarado de los Castro
    El grafitero cubano El Sexto habla sobre la batalla contra la dictadura
    castrista, que le ha llevado a la cárcel y premiado en el extranjero
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    NAIARA GALARRAGA
    OSLO (ENVIADA ESPECIAL) 28 MAY 2016 – 22:11 CEST

    Cuando este grafitero y disidente cubano se cansó de la policía lo
    persiguiera a cada rato, de que lo llevaran preso, de que le confiscaran
    los cuadros y le arrebataran los aerosoles y pinturas, inició lo que
    denomina “la obra del cuerpo”. Danilo Maldonado, El Sexto, (Camagüey,
    1983) se tatuó los rostros de dos disidentes fallecidos a su juicio de
    modo sospechoso. Se tatuó en el pecho a Laura Pollán, fundadora de las
    Damas de Blanco, y en la espalda a Oswaldo Payá, autor del proyecto
    Varela para la democratización de la isla. Acababa de cumplir 30 años,
    pero ya a los nueve apuntaba maneras. Explica, durante una entrevista en
    Oslo (Noruega), que a esa edad supo que vivir en una dictadura implicaba
    límites porque su madre le organizó un escándalo al descubrir que
    acababa de dibujar “al comandante [Fidel Castro] con una cabeza de
    mono”. “¡No vuelvas a pintar eso! ¿Estás loco, muchacho?”, le espetó ella.

    El Sexto estuvo en la capital noruega esta semana para recibir un premio
    a la disidencia creativa que Oslo Freedom Forum —una cumbre de
    activistas de derechos humanos organizada por el venezolano de origen
    noruego Thor Halvorssen— le concedió el año pasado y que no pudo recoger
    porque estaba encarcelado. Esa vez también tuvo que ver con el arte, los
    Castro y unos animales. Preparaba una performance titulada Rebelión en
    la granja que incluía dos cerdos a los que había cebado. Fidel, escribió
    en el lomo a uno; Raúl, a otro. “Sabía que iría a la cárcel por eso, lo
    que no sabía es que no podría ni soltar a los puercos”, explicó en su
    discurso al recibir el galardón el martes. Lo acusaron de desacato.

    Estuvo diez meses preso sin juicio. Amnistía Internacional le declaró
    preso de conciencia. También estaba en una celda durante la histórica
    visita del presidente de EE UU, Barack Obama, y cuando los Rolling
    Stones tocaron Satisfaction en el Malecón. Cuando se le pregunta por el
    deshielo diplomático, responde de corrido: “No sé qué tal deshielo. La
    violencia policial y la falta de libertad de expresión siguen igual.
    Esos presidentes llegaron por la fuerza, matando a gente. No tienen que
    estar ahí, el pueblo no los eligió. No importa que digan que mañana van
    a ser buenos, tienen que irse”.

    El Sexto se apodó así en otro acto de disidencia creativa. Con Cuba
    volcada en “los cinco héroes cubanos” —encarcelados en EE UU por
    espionaje y canjeados con el acercamiento—, Maldonado se bautizó como El
    Sexto para “dar voz a los niños, a los mayores, a los silenciados”.

    El artista admite que el levantamiento de las restricciones a viajar le
    ha permitido disfrutar de una beca para artistas de Justicia y Pax en
    Holanda, estudiar vídeo e inglés en Miami y le permite dar entrevistas a
    medios internacionales. Explica que algunos compatriotas le ven “por la
    antena”, la televisión por satélite, que incluye programas políticos y
    es ilegal. “La gente te ve por la calle y te dice: ‘Oye, te vi”, relata
    con una gran sonrisa. “Es raro, porque a veces tengo que salir del país
    para que mi gente me vea dentro… Por eso es importante que salga”.
    Recalca que, de todos modos, viajar no está al alcance de la mayoría,
    que cobra 20 dólares. “Los que se van es porque venden su casa y se
    van”. Para no regresar.

    Tres veces ha estado en la cárcel. La primera en el servicio militar.
    Dice que allá se radicalizó. A partir de la segunda considera a los
    Castro “enemigos declarados”, empieza a hacer caricaturas y se aventura
    a la calle a hacer grafitis. Tiene intención de seguir dando la batalla
    mientras los presidentes de Cuba no sean elegidos por el pueblo, no haya
    más partido que el comunista y no pueda hacer arte sin que le confisquen
    los materiales o lo lleven preso. “Vivo en mi casa, ¿por qué tengo que
    irme? ¡Que se vayan ellos! Ese es el objetivo. Me encanta mi país, lo
    que no me gusta es el Gobierno”. El Sexto quiere hacer otra revolución.

    Source: Enemigo declarado de los Castro | Internacional | EL PAÍS –
    internacional.elpais.com/internacional/2016/05/27/actualidad/1464381249_126206.html

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