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    Socialista sin saberlo

    Socialista sin saberlo
    Rafael Hernández habla de aquellos que “no se autoperciben como
    socialistas, aunque de cierta manera, lo sean sin saberlo.”
    viernes, marzo 4, 2016 | Luis Cino Álvarez

    LA HABANA, Cuba.- Hace unos años, Rafael Hernández, el director de la
    revista Temas, la de los famosos y desilusionantes debates del último
    jueves de cada mes, decía sentirse orgulloso de lo que llamaba “esa
    mayoría ciudadana integradora de todas las minorías posibles” y a la que
    calificaba como “el producto más valioso de esta revolución”.

    Según el ensayista, esa ciudadanía, que ya no se conforma con la salud y
    la educación gratis, es “discutidora, discrepante, se queja de todo,
    critica a las instituciones, reclama sus derechos…”

    No sé si como todas esas características han ido in crescendo entre la
    población, todavía pensará así Rafael Hernández. Incluso de tan demagogo
    como suele ser a la hora de mostrarse abierto –ya sabemos que de
    mentiritas-, no estoy seguro si era sincero cuando hablaba así, de un
    modo tan abarcador…

    Lo que sí estoy convencido es que ese régimen al que Rafael Hernández
    todavía se empeña en llamar “revolución”, sigue tan excluyente como
    siempre, le importa un rábano los reclamos de la población y considera
    las quejas y discrepancias, cuando van en serio y no se andan por las
    ramas, no como virtudes, sino como graves y punibles defectos.

    Conozco a cientos de personas con esas mismas características a las que
    se refiere Rafael Hernández que viven condenadas al ostracismo o
    perpetuamente vigiladas, hostigadas y reprimidas por la policía política
    y los porristas de las brigadas de respuesta rápida. Muchas de esas
    personas han estado en la cárcel precisamente por discrepar, quejarse,
    criticar a las instituciones, exigir sus derechos…

    No sé si algunas de esas personas clasificarían entre una rarísima
    categoría definida por Rafael Hernández: la de aquellos que “no se
    autoperciben como socialistas, aunque de cierta manera, lo sean sin
    saberlo.”

    ¿Socialistas sin saberlo? Eso me recuerda a Isabelita, mi novia de sexto
    grado que nunca se enteró del noviazgo: si acaso, imaginaba que me tenía
    loco, como a tantos otros chicos del aula.

    Últimamente, de tan intransigentes y de una extrema derecha demencial
    que se han vuelto algunos en esta oposición nuestra de cada día, que
    juzgan todo lo que pasa en el mundo de acuerdo a lo mal que nos ha ido
    en Cuba con el castrismo, he llegado a preguntarme si yo no seré uno de
    esos socialistas sin saberlo de los que hablaba el inefable Rafael
    Hernández.

    Ciertos colegas y compañeros de disidencias, de tanto cuestionarme y
    acusarme de ser izquierdista por determinadas opiniones mías, me han
    vuelto a hacer sentir como en aquellos análisis de grupo de mis años en
    el Pre-Universitario “Cepero Bonilla”, cuando el profesor guía y los
    musulungos amaestrados de la UJC y la FEEM me reprochaban mi falta de
    combatividad, el escaso entusiasmo ante las tareas de la revolución, y
    me conminaban para que me auto-incriminara (o autocriticara, como decían
    ellos) y reconociera mis serios problemas de diversionismo ideológico
    derivados de mi afición enfermiza por el rock.

    Me hago la autocrítica ahora, aunque nadie me la haya pedido…todavía.
    Acepto que puede haberme hecho algún daño la versión comunista de la
    historia y el marxismo que aprendí a la cañona en la escuela. Puede que
    de ahí provengan las reservas que tengo con las leyes del mercado como
    solución de todos los problemas. Pero eso no me hace de modo alguno
    socialista.

    Como conozco bien los resultados del socialismo real, el único que ha
    existido, que son tan inevitables como la lluvia o el invierno, no me
    seduce, ni siquiera como primer paso para salir del bache castrista, el
    socialismo democrático y participativo del que habla Pedro Campos. Y
    jamás el socialismo dictatorial, centralizado, sin libertades ni
    derechos, de controles policiacos, mezquino, inmoral, que estafa a los
    asalariados y los convierte prácticamente en siervos del Estado.

    Con tanta confusión en todos los terrenos como hay en estos tiempos, ya
    uno ni sabe lo que es… Pero de ningún modo soy socialista. Al menos, no
    en el sentido en que se entiende en el Politburó, el Comité Central del
    Partido Único y el Palacio de la Revolución. Aunque por allá, con tantas
    actualizaciones, lineamientos, conceptualizaciones y carantoñas a los
    capitalistas extranjeros, cada vez entiendan menos de socialismo.

    luicino2012@gmail.com

    Source: Socialista sin saberlo | Cubanet –
    www.cubanet.org/opiniones/socialista-sin-saberlo/

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