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    Nieves Santos – “Ha sido una condena injusta y exagerada”

    Nieves Santos: “Ha sido una condena injusta y exagerada”
    La madre de Raibel Pacheco, uno de los cuatro condenados por terrorismo
    la pasada semana, habla del proceso con ’14ymedio’
    YOANI SÁNCHEZ, Washington | Marzo 04, 2016

    Al escuchar por teléfono la serenidad de su voz, pocos creerían que
    Nieves Santos Falcón está pasando por el peor momento de su vida. Su
    hijo Raibel Pacheco Santos ha sido condenado a 15 años de prisión en
    Cuba por el delito de terrorismo en la causa número 2 de 2014. Sin
    embargo, esta bióloga, que labora en la Escuela de Medicina de la
    Universidad de Miami, confía en que la justicia se impondrá.

    Pregunta. Durante dos años apenas ha circulado información sobre el
    proceso judicial seguido contra José Ortega Amador, Obdulio Rodríguez
    González, Félix Monzón Álvarez y su hijo, Raibel Pacheco Santos. ¿Qué ha
    pasado en los últimos días que ha decidido usted hablar con la prensa?

    Respuesta. Viajé a Cuba para visitar a mi hijo el 22 de febrero y esa
    misma tarde me comunicaron que había recibido una sentencia de 15 años
    de privación de libertad. La vista oral ocurrió el 30 de octubre del año
    pasado en el Tribunal Provincial Popular de La Habana y el juicio había
    quedado concluso para sentencia.

    P. Usted contrató un abogado en un bufete colectivo para que asumiera la
    defensa. ¿Cómo fue la actuación de ese jurista?

    R. En julio de 2014, cuando mi hijo estaba aún arrestado en Villa
    Marista, me explicaron que al terminarse la investigación tenía derecho
    a un abogado. Como Raibel era residente en Estados Unidos debíamos pagar
    6.000 CUC. Podía haber contratado cualquier tipo de abogado, pero
    contraté un “abogado revolucionario”, según lo que me orientó el Gobierno.

    P. ¿Cree usted que se cumplió durante el juicio la independencia del
    tribunal con relación a cualquier sesgo político o ejemplarizante que el
    Gobierno quisiera darle al caso?

    R. Durante los dos largos años que esperamos por la vista oral, siempre
    tuve la confianza en aquello que los funcionarios cubanos me
    transmitieron. Tenía confianza en que se iba a aplicar la justicia y
    confié. Fui a la vista oral con mucha esperanza, porque la vi clara y
    transparente. Los abogados hicieron uso de todo su derecho. Me quedé
    impresionada de ver aquellos jóvenes como hacían uso de su oficio, con
    profesionalidad y justicia. Especialmente porque se concretaron a hechos
    y evidencias y pidieron que se aplicara lo que se correspondía al Código
    Penal.

    P. Si el abogado defensor hizo todo lo posible por disminuir la condena
    e incluso lograr una absolución, ¿por qué cree que Raibel recibió 15
    años de privación de libertad?

    R. El poder de arbitrio de los jueces fue injusto. El fiscal pidió de
    ocho a 15 años para mi hijo y los jueces dictaminaron la máxima
    sentencia. Sin hechos ni evidencias.

    P. ¿En qué se apoyó la defensa de su hijo?

    R. El abogado planteó dos vertientes. Una, que se trataba de un hecho
    imposible porque una persona desarmada no puede tomar las armas en una
    unidad militar, por toda la protección que tienen esos lugares y lo
    difícil que es llegar siquiera a la posta de entrada de un cuartel. Como
    hacer algo así era imposible, debían darle la absolución.

    Número dos: la falta de evidencias. La fiscal hizo su alegato
    básicamente sobre lo que hablaron los acusados, a partir de las ideas
    que ellos tenían de provocar una sublevación, de hacer un levantamiento
    cívico-militar. Por eso el abogado de la defensa se apoyó en que habían
    sido “ideas”, “intento de rebelión”, pero nada más y le pidió a los
    jueces una sentencia de entre dos y cuatro años.

    P. ¿Cuál es el delito por el que juzgan a Raibel y a los otros tres
    acusados?

    R. Lo acusan de terrorismo y lo catalogan, juzgan y sentencian como si
    fuera terrorista, a pesar de que el abogado de la defensa esclarece
    durante el juicio que no se trata de terrorismo, ni siquiera de ideas
    terroristas. A mi hijo y a los demás no los cogieron ni con un cuchillo.

    P. ¿Cuál es la situación penitenciaria de Raibel en estos momentos? ¿En
    qué cárcel se encuentra y bajo qué condiciones?

    R. Raibel está en la prisión Combinado del Este, en La Habana, y se
    encuentra bien. Está en una celda con 35 hombres y no ha tenido
    problemas hasta ahora con nadie. No ha cometido ninguna indisciplina y
    no tienen ninguna queja de él. Está tranquilo, bien de salud, incluso
    aumentó de peso, porque cuando salió de Villa Marista pesaba 28 libras
    menos. Lo vamos a ver un mes sí y un mes no.

    P. ¿Cuál era la relación entre los cuatro acusados ? ¿Eran amigos o
    conocidos? ¿Cómo se contactaron antes de llegar a Cuba?

    R. En el juicio se demostró que ellos sí se conocían, pero yo no tengo
    más elementos. Mi hijo nunca me ha hablado de eso.

    P. Después de llegar a Miami con 21 años, comenzar a estudiar en la
    universidad y tener un futuro por delante en Estados Unidos, ¿qué cree
    que le hizo volver a Cuba con la idea de provocar una sublevación popular?

    R. En primer lugar, él es cubano, no es un extranjero y se fue del país
    por inconformidad con el sistema. Además es un joven que tenía sueños de
    ver a su país libre. Le gusta mucho leer y tal vez sintió la necesidad
    de hacer algo por su patria. Muchos jóvenes en el exilio sienten que le
    han dado la espalda a su país. Aclaro, además, que mi hijo no tenía
    antecedentes penales ni en Cuba ni en Estados Unidos.

    P. Se especula que la condena de su hijo podría deberse a una venganza
    gubernamental contra su padre, Manuel Pacheco Toledo, rector de la
    universidad de Holguín y funcionario de la embajada de Cuba en México,
    desde donde huyó hacia Estados Unidos. ¿Opina usted lo mismo?

    R. Si fuera así, sería doblemente injusta la condena, porque mi hijo no
    fue criado por ese padre, sino que él abandonó la familia cuando el niño
    tenía nueve años. Nos divorciamos en 1993 y crié sola a mis hijos. Vine
    para Estados Unidos precisamente porque en Cuba ya no tenía familia,
    todos mis parientes estaban aquí.

    Trato de no juzgar a nadie sin evidencias y quisiera continuar con la
    confianza de que no se trata de un ajuste de cuentas.

    P. ¿Tiene usted alguna ilusión de que su hijo no tenga que cumplir esa
    condena tan alta y que haya alguna amnistía o intercambio de prisioneros
    con el Gobierno de EE UU, que le permita salir a corto plazo? ¿Quizás
    ahora con la visita de Barack Obama a la Isla?

    R. En Cuba después del triunfo de la Revolución nunca ha habido una
    amnistía y hay muchos hombres en prisión. Sería para mí, como cubana,
    una enorme satisfacción que algo así ocurriera. Me llena de expectativa
    las intenciones que hay entre ambos Gobiernos de establecer la paz. Si
    Obama va a hablar de derechos humanos en Cuba y se toca el punto de los
    presos, me gustaría que se abordara el caso de estos cuatro detenidos:
    dos de ellos residentes en EE UU y los otros dos cubanoamericanos.

    P. ¿Qué pasos ha dado para apelar la decisión de los jueces y la condena
    impuesta a Raibel?

    ? R. Donde primero di a conocer mi opinión sobre la vista oral y la
    sentencia fue en una carta a Raúl Castro que entregué en el Consejo de
    Estado en La Habana. Siempre he tenido en cuenta al Gobierno cubano.

    En estos momentos estoy en la casación del caso, que es válida para
    todos los acusados, y tengo la esperanza de que se corrija el mal uso
    del poder de los árbitros, que son los jueces, porque ha sido una
    condena injusta y exagerada. Persevero, porque Raibel tiene un futuro
    por delante, una esposa que está esperando un bebé. ¿Por qué quitarle el
    derecho de ver a su hijo nacer, si él no hizo nada?

    P. En caso de que el recurso de casación no trajera como resultado una
    disminución de la condena, ¿apelará usted a algún organismo internacional?

    R. Voy a continuar hasta el último peldaño. Si una madre no defiende a
    su hijo, ¿quién lo va a defender? Si Raibel cometió una falta es
    necesario que se corrija, pero si se ha sido injusto con él, tengo todo
    el deber y la obligación de llevar su caso a todas las instancias.

    Source: Nieves Santos: “Ha sido una condena injusta y exagerada” –
    www.14ymedio.com/entrevista/condena-injusta-exagerada_0_1955804401.html

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