Carceles en Cuba
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    Los presos políticos que niega Raúl Castro

    Los presos políticos que niega Raúl Castro

    Las organizaciones en defensa de la libertad de Cuba revelan que hay
    decenas de personas encarceladas por su oposición al gobierno; la
    Fundación Nacional Cubano Americana fija en al menos 47 el número de
    disidentes en prisión
    El régimen castrista sigue empleando la represión como arma para
    controlar a la sociedad, explican a ABC exprisioneros de la isla

    MANUEL TRILLO – manueltrilloCorresponsal En Miami – 26/03/2016 a las
    22:18:17h. – Act. a las 16:41:54h.

    El 23 de septiembre de 2012, agentes de la Seguridad del Estado de Cuba
    -la policía política del régimen- echaron abajo la puerta de la casa de
    Osvaldo Rodríguez Acosta, líder del Movimiento Alianza Patriótica en la
    localidad de Bejucal, en la provincia de Mayabeque, y comenzaron a
    golpear brutalmente no solo a él como a su esposa y a sus dos hijos,
    entonces de 25 y 12 años. El motivo era que Rodríguez Acosta se negaba a
    aceptar una citación policial verbal que consideraba ilegal.
    Irónicamente, el resultado del asalto a la vivienda fue que en 2013 fue
    condenado a nueve años de cárcel por conducta violenta, mientras que a
    su hijo se le impusieron siete y a su mujer cinco años de trabajos
    correccionales. Ahora se encuentra cumpliendo su condena en el penal de
    Combinado del Este.

    Por otra parte, el 24 de septiembre del pasado año, un oficial de la
    contrainteligencia cubana se presentó en el lugar de trabajo de Leudys
    Reyes Cuza, un vendedor «cuentapropista» de La Habana y miembro del
    Frente de Acción Cívica Orlando Zapata Tamayo. Se bajó de la moto y
    comenzó a insultarle, cuestionando la hombría de los activistas, y le
    propinó un puñetazo. Reyes se defendió y lo tiró al suelo. Al lugar
    acudieron otros agentes, que lo detuvieron junto a otros opositores al
    régimen. Ahora se encuentra encarcelado también en Combinado del Este y
    se enfrenta a una acusación de cinco años de prisión por atentado contra
    un agente de la Seguridad del Estado.

    «¿Qué presos políticos? Dime el nombre»
    Raúl Castro

    Estos son solo dos de las decenas de casos de encarcelamiento por
    motivos políticos en Cuba y que Raúl Castro negó ante el mismísimo
    Barack Obama, el pasado día 21. Durante la rueda de prensa conjunta en
    el Palacio de la Revolución, el presidente cubano desafió a un
    periodista que le preguntó por la cuestión de los presos políticos a que
    le presentara una lista y aseguró que los liberaría esa misma noche.
    «¿Qué presos políticos? Dime el nombre», le espetó.

    Distintas organizaciones no tardaron en responder publicando listados de
    personas encarceladas en la isla por su oposición al régimen, como
    Osvaldo Rodríguez o Leudys Reyes. Las cifras varían, precisamente por la
    opacidad del gobierno cubano y de estadísticas oficiales. La más
    conservadora es la de la Fundación Nacional Cubano Americana (CANF, por
    sus siglas en inglés), que fija en 47 el número de presos políticos,
    aunque reconoce que pueden ser más, ya que en ella solo figuran los que
    ellos mismos han podido documentar. La Comisión Cubana de Derechos
    Humanos y Reconciliación Nacional eleva la cifra hasta unos 80.

    El encargado de difundir la lista de la CANF fue Adolfo Fernández, un
    miembro de esta fundación que sabe de lo que habla, ya que él mismo fue
    preso político durante siete años y medio, entre la llamada Primavera
    Negra de 2003 y el año 2010. En su caso fue condenado por publicar
    informaciones y opiniones críticas con el régimen castrista en distintos
    medios de comunicación. Según asegura a ABC, permaneció encarcelado «en
    condiciones de hacinamiento y junto a presos comunes», entre los que
    había «gente peligrosísima». Finalmente salió de prisión gracias al
    acuerdo al que llegó el gobierno socialista español con Cuba para que
    una serie de presos pudieran salir del país, algo que reconoce que fue
    «un chantaje» y que en realidad significaba «cambiar la prisión por el
    destierro».

    Si alguien denuncia que existe escasez o que no se limpian las calles,
    «le acusan de querer que siga el bloqueo (embargo)»

    En la actualidad, explica Fernández, el perfil de los presos políticos
    cubanos es el de «activistas que pertenecen a alguna organización
    opositora, que se reúnen y tienen un plan de lucha cívica, no violenta»,
    que compara con la de Martin Luther King Jr. en defensa de los derechos
    de los negros en EE.UU. Además, son condenados en juicios sin garantías,
    en los que «los testigos están siempre en contra», indica.

    Las autoridades castristas emplean «una serie de figuras que utilizan
    para sacarlos de la circulación», acusándolos de enemigos de la patria o
    de alterar el orden público, cuando en realidad se trata únicamente de
    «gente pacífica, llevada a prisión por su actividad política contraria
    al régimen». Por ejemplo, señala, si alguien denuncia que existe escasez
    o que no se limpian las calles, «le acusan de querer que siga el
    bloqueo», el término con el que el gobierno cubano se refiere al embargo
    económico estadounidense a la isla.

    Además de la falta de libertad política, la situación económica en Cuba
    es «terrible», señala, con grandes carencias y «una crisis permanente».
    «¿Cómo vas a permitir que tu pueblo pase por eso?», plantea.

    A pesar de que la represión por parte del gobierno cubano sobre la
    sociedad ha ido evolucionando con el tiempo, como también los métodos de
    oposición, las detenciones arbitrarias y los encarcelamientos se
    mantienen como parte del control que el régimen ejerce para controlar a
    la población.

    El preso 34028
    Luis Infante es uno de los prisioneros históricos del anticastrismo que
    sufrió condena en el penal de Isla de Pinos, todo un símbolo de la lucha
    contra el régimen comunista de la isla en los primeros tras la
    revolución. Infante, ahora de 72 años, ingresó en prisión a los 19 y aún
    conserva en su muñeca una pulsera con su número de preso, 34028, de la
    que dice sentirse «orgulloso». «Al darme cuenta de que la revolución que
    había triunfado en el 59 estaba derivando hacia el comunismo, comencé a
    conspirar con el fin de que no se instaurara una tiranía en mi país»,
    motivo por el que fue condenado a 20 años de cárcel, de los que cumplió
    16, explica a este diario en la llamada Casa del Preso de Miami, sede
    del Presidio Político Histórico Cubano (PPHC), organización de la que es
    miembro y de la que fue presidente.

    En Isla de Pinos, como el resto de encarcelados, sufrió torturas, desde
    los trabajos forzados hasta aislamiento, pasando por malos tratos,
    «golpizas» y falta de alimentos. Solo por aquella prisión pasaron más de
    5.000 presos políticos hasta su desmantelamiento en 1967, asegura
    Infante, pero añade que en toda la isla «ha habido siempre miles de
    presos, cientos de miles», aunque admite que no se puede concretar una
    cifra exacta, porque «en Cuba, siendo un país totalitario, no hay acceso
    a las estadísticas, y son estadísticas del régimen, no son
    independientes, que se puedan confrontar».

    Las paredes de la Casa del Preso están cubiertas por centenares de
    nombres y fotografías de «mártires», combatientes por la libertad en la
    isla que murieron a manos del castrismo. Según Infante, hay documentados
    más de 5.000 ejecutados. Solo en la conspiración cívico-militar del 30
    de agosto de 1962, «casi en una noche hubo 400 y pico fusilados en toda
    la isla».

    En la actualidad, asegura que el régimen mantiene el control de la
    sociedad por medio de la represión y el terror, aunque aquellas condenas
    a 15, 20 o 30 años que se solían imponer «ya no le conviene». «Además,
    nosotros combatíamos de otra manera» y los opositores actuales «son
    pacíficos», explica. Pero en la actualidad se sigue ejerciendo «acoso» e
    «intimidación», como haciendo «que los hijos no puedan ir a la escuela o
    que pierdas el trabajo». A su juicio, «terrorismo de Estado no solo es
    que el Estado llegue y empiece a ejecutar personas para sembrar el
    terror. Terror también es llegar a las tres de la mañana y que digan que
    viene a registrar tu hogar, que el opositor pregunte con qué orden, que
    digan que viene en camino y la orden nunca llega», asegura. O le paran a
    uno por la calle, los meten en coches no identificados y los sueltas en
    lugares distantes, señala. «Existe una arbitrariedad tremenda», denuncia.

    El efecto Obama
    La reciente visita de Obama, que muchos exiliados criticaron antes de
    producirse, ha servido al menos para que el pueblo cubano escuche a
    través de sus televisores palabras sobre libertad y democracia que
    ningún presidente extranjero les había hecho llegar hasta ahora, según
    coinciden Luis Infante y Adolfo Fernández. «En lo que no estamos de
    acuerdo es en todas estas concesiones que se han hecho a la tiranía
    castrista sin verdaderamente exigir con relación al pueblo de Cuba» a
    cambio, señala Infante. «Como luchador -explica-, confío en que el
    pueblo de Cuba tome conciencia». En su opinión, «las palabras del
    presidente no son para derrocar al gobierno este ni para hacer los
    cambios que hace falta en Cuba. Eso lo tienen que hacer los cubanos». En
    esa misma línea, Fernández cree que el discurso de Obama ha tenido un
    efecto positivo para que «el pueblo cubano se dé cuenta de que la
    solución no viene de fuera».

    Source: Los presos políticos que niega Raúl Castro –
    www.abc.es/internacional/abci-presos-politicos-niega-raul-castro-201603262218_noticia.html

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