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    El abogado que pagó por el concierto de los Rolling Stones en La Habana

    El abogado que pagó por el concierto de los Rolling Stones en La Habana

    Gregory Elias de Curazao dice que el concierto fue para divertirse y no
    tenía que ver con política
    Según algunas versiones, costó $7 millones llevar a los Rolling Stones a
    Cuba
    Aún así no cantaron su canción favorita

    GLENN GARVIN
    ggarvin@miamiherald.com

    Gregory Elias terminó de hacer su proposición, hizo una pausa y esperó
    escuchar el bip-bip-bip que señalaría que la persona en el otro extremo
    de la línea telefónica —Jayne Smyth, gerente de los Rolling Stones
    —había colgado tras darse cuenta de que él estaba loco. En el mejor de
    los casos, pensó, recibiría una respuesta a grito pelado que le
    revelaría qué parte de su propuesta era la más insensata: que los
    Rolling Stones dieran un concierto en Cuba (donde no hace tanto escuchar
    música rock era una ofensa castigada con la cárcel) o que lo hicieran
    gratis.

    En lugar de eso, hubo una larga pausa. “Bueno, esta es ciertamente una
    propuesta única”, respondió finalmente Smyth. “Déjeme llamarle en otro
    momento”.

    Esa conversación del 13 de noviembre pasado, aparentemente poco propicia
    y ligeramente extraña, resultó ser el comienzo de una complicada
    negociación transatlántica que acabaría llevando al grupo de rock más
    venerable (y más rico) del mundo a La Habana comunista la semana pasada
    para un concierto gratis que atrajo, según algunos cálculos, a medio
    millón de aficionados.

    Elias, adinerado abogado corporativo de Curazao que financió el
    concierto por medio de su fideicomiso con fines caritativos, todavía no
    puede creer que su llamada a los Rolling Stones funcionara. “Es decir,
    ¿quién soy yo, por Dios?” dijo el martes, recordando la conversación.
    “Yo no esperaba que ella me llamara de nuevo. Pero 24 horas más tarde
    ella lo hizo. Y estaban de acuerdo”. Los intentos por llegar a Smyth
    para que comentara al respecto fueron infructuosos.

    Debido a que el concierto se llevó a cabo la misma semana que tenía
    lugar la histórica visita a Cuba del presidente Obama, la primera por
    parte de un presidente estadounidense desde 1928, muchos han supuesto
    que el momento y preparación de la misma estuvo relacionado de algún
    modo. Pero Elias afirma que todo fue una coincidencia provocada por su
    lectura de la noticia de que los Rolling Stones empezarían una gira de
    cinco semanas por Latinoamérica a principios de febrero.

    Su pasión, típica de la generación de postguerra, por los grandes
    festivales de música rock como Woodstock, y su conocimiento de que
    funcionarios cubanos estaban ya en búsqueda de intercambios culturales
    para abrir la isla, dieron a Elias la idea de contactar a los Rolling
    Stones. Y Elias tenía algunas conexiones a través de un festival anual
    de jazz de Curazao financiado por su festival que ha incluido invitados
    tales como Stevie Wonder y Alicia Keys.

    Pero hasta que Smyth no lo llamó de vuelta, 24 horas después de su
    primer contacto, para decirle que el grupo quería hacerlo, Elias no
    tenía la menor idea de lo compleja que sería su tarea. “Cuando los
    muchachos — así los llamó la señora Smyth —cuando los muchachos salen de
    gira, lo que ellos organizan es algo completamente de otro mundo”, dijo.
    “Es lo mejor, y tiene que ser mejor que todo lo demás. El equipo de
    producción tuvo que empezar a pensar cómo hacerlo posible”.

    La devastada economía de Cuba apenas puede conseguir los productos más
    básicos, mucho menos todos los equipos electrónicos y las bagatelas
    necesarias para producir el circo tecnológico que es un concierto de
    rock moderno. Prácticamente todo, desde las torres de luces hasta las
    botellas de agua, tuvo que ser conseguido en otra parte y traído por vía
    aérea.

    Los mismos Rolling Stones acordaron hacer el concierto gratis, pero
    todos esos suministros tuvieron que ser pagados. La revista Rolling
    Stone reportó que poner el concierto en escena costó $7 millones. Elias
    no quiso hablar de los detalles financieros — “Por favor, ahórrense las
    preguntas indecentes” dijo en una voz severa antes de echarse a reír —
    pero admitió que “no fue barato” lo que tuvo que pagar su fundación,
    Fundashon Bon Intenshon. (Algunas de las cuentas podrían ser pagadas por
    la venta de la grabación en DVD del concierto, el cual se venderá
    próximamente.)

    En comparación con el lado financiero del concierto, dijo Elías, las
    negociaciones políticas fueron fáciles, aunque tomaron mucho tiempo.
    Funcionarios del gobierno de Curazao lo ayudaron a ultimar los detalles
    con los ministros cubanos de Cultura, Finanzas y Economía. Ricardo
    Cabrisas Ruiz, vicepresidente del consejo de ministros de Cuba, estuvo
    también involucrado en las negociaciones, pero no Raúl Castro, hasta
    donde sabía Elias.

    Los problemas que se presentaron, dijo Elías, fueron menos ideológicos
    que generacionales. “Recuerdo un señor de edad —no voy a mencionar su
    nombre —que, cuando empezaron las negociaciones a nivel gubernamental,
    dijo: “Los Rolling qué?”, afirmó Elias. “El no tenía idea de lo que
    estábamos hablando ni a quién nos estábamos refiriendo”.

    No parece demasiado evidente por qué una fundación caritativa de Curazao
    o su abogado benefactor gastaría tanto tiempo y dinero en un concierto
    gratis para los cubanos, pero Elias dijo que el concierto no tenía
    motivaciones políticas ni económicas ocultas. “Yo nunca he hecho
    negocios aquí antes”, dijo. “Nunca. Yo vine de visita en la década de
    1990, pero eso fue todo, sólo estuve de visita”.

    La única agenda que él tuvo, dijo Elías, fue hacer algo bueno por el
    pueblo cubano, que no la ha pasado muy bien durante las últimas décadas.

    “Si lo consideramos desde un punto de vista occidental, mirando de
    afuera hacia adentro, el pueblo de Cuba se pierde mucho”, observó.
    “Pensé que podría ser bueno acercárnosles con música. La música no crea
    envidia ni animosidad, sólo crea amor y comprensión”.

    Aun así, Elias sintió su poquitito de animosidad durante el concierto.
    Los Rolling Stones no tocaron su canción favorita, Far Away Eyes (Ojos
    remotos). Al parecer, aun cuando pagas, no siempre puedes conseguir lo
    que deseas.

    Source: El abogado que pagó por el concierto de los Rolling Stones en La
    Habana | El Nuevo Herald –
    www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article68960802.html

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