Carceles en Cuba
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    Lo que cuesta un bistec en Cuba

    Lo que cuesta un bistec en Cuba
    Miles de cubanos han ido a la cárcel inútilmente en los últimos 53 años,
    en los que el comercio de carne vacuna pasó a ser monopolio exclusivo
    del Estado
    viernes, agosto 21, 2015 | Alberto Méndez Castelló

    LAS TUNAS, Cuba – “El delito de Hurto y Sacrificio de Ganado Mayor
    mantiene altos niveles en Puerto Padre”, reportó el pasado julio la
    prensa oficial.

    El fiscal José Luis Pupo Rueda dijo en una entrevista difundida por la
    radio que, más allá del descontrol de la masa ganadera y la escasa
    vigilancia de los rebaños tanto estatales como privados, es la
    existencia de “un mercado debido a la situación de las carnes” el factor
    reiterado que propicia el robo de ganado.

    Lo que el fiscal llamó “la situación de las carnes”, es la ausencia
    total de carne vacuna en los comercios o su oferta bajo monopolio
    estatal a precios prohibitivos.

    Un kilogramo de picadillo de carne de res de segunda, con el 10% de
    grasa, cuesta 5.05 pesos convertibles (CUC, equivalentes al dólar dentro
    de la Isla), o 126.25 pesos “cubanos” (CUP), es decir, casi la mitad de
    la pensión mensual de 260 pesos de un trabajador jubilado.

    En el mercado informal, la carne procedente de ganado robado o sustraída
    de los mataderos estatales es mucho más barata y de mejor calidad.
    Cuesta 25 CUP la libra.

    “Y si usted tiene en su casa ancianos y niños y no tiene con qué
    alimentarlos, usted compra carne sin preguntar de dónde salió la vaca”,
    confesó a este corresponsal una mujer que tiene a sus ancianos padres y
    a dos nietos pequeños a su cuidado.

    “Ni los culpo ni los odio, el verdadero culpable es el Estado con sus
    leyes”, dijo refiriéndose a los carniceros clandestinos un vaquero
    entrevistado para este reportaje, quien ha perdido miles de pesos a
    manos de los cuatreros. “Me robaron tres yeguas y el caballo de cría,
    dos toros y ya ni sé cuántas vacas, pero es que en este baile me tocó
    bailar con la más fea”, alega con filosofía campesina.

    Mediante la Resolución número 329, y según lo normado por el Instituto
    de Reforma Agraria el 1ro de octubre de 1962, el gobierno cubano
    estableció un control absoluto sobre el comercio de la carne vacuna,
    ordenando el sacrificio de reses y la disposición de sus carnes sólo a
    cuenta del Estado.

    En Cuba el sacrificio de ganado vacuno y la venta de carne entre
    particulares pasaría de comercio libre a ser delito “contra la economía
    nacional”, penado inicialmente con entre dos y cinco años de cárcel.

    Como esas sanciones que no detuvieron el robo ininterrumpido de ganado,
    fueron aumentadas en el rango de entre cuatro y diez años de prisión
    para quienes sacrifiquen las reses; mientras los que vendan, transporten
    o en cualquier forma comercien con carne de res pueden recibir condenas
    de entre tres y ocho años de cárcel. El que compre tales carnes puede ir
    a presidio de tres meses a un año.

    Para que se tenga una idea de hasta qué punto está penalizado el
    sacrificio de ganado en Cuba, obsérvese que la sanción de diez años de
    privación de libertad que en esos casos los jueces pueden imponer es
    inferior a la que los tribunales están facultados a aplicar en el delito
    de homicidio. “El que mate a otro, incurre en sanción de privación de
    libertad de siete a quince años”, dice el Artículo 261 del Código Penal.

    Miles de cubanos han ido a la cárcel inútilmente en los últimos 53 años,
    en los que el comercio de carne vacuna pasó a ser monopolio exclusivo
    del Estado por aquello de “proteger el rebaño nacional”. El rebaño
    nacional lejos de crecer disminuyó. Aquello de que en Cuba teníamos una
    vaca por habitante en los años 50 del pasado siglo y ocupábamos en
    Iberoamérica el tercer lugar en consumo de carne per cápita tras
    Argentina y Uruguay es historia lejana.

    “En treinta años, de 1958 a 1988, la masa ganadera descendió en Cuba en
    más de un millón ochenta mil cabezas, mientras la población
    prácticamente se duplicó. La relación población-masa ganadera se redujo
    de 0.92 cabezas de ganado por habitante a 0.46”, dijo un ingeniero
    agrónomo a este reportero.

    Si antaño en Cuba el ganado pasaba la noche en los potreros, produciendo
    carne y leche mientras pastaba a voluntad con temperaturas idóneas y sin
    la inclemencia del sol tropical, ahora, bajo el asecho de los cuatreros,
    desde el anochecer y hasta el amanecer el ganado permanece encerrado
    entre vigas de acero junto a la ventana del vaquero.

    Y lo que es peor, el desestimulo de criar ganado del que no pueden
    disponer hace que no pocos hijos y nietos de vaqueros no sigan los pasos
    de sus mayores.

    En el cuento de Jack London titulado Por un bistec, el boxeador Tom King
    pierde la pelea porque no consiguió quien le fiara carne para
    alimentarse. De vivir en Cuba King hubiera perdido su combate también,
    porque en Cuba un bistec cuesta la libertad.

    Source: Lo que cuesta un bistec en Cuba | Cubanet –
    https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/lo-que-cuesta-un-bistec-en-cuba/

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