Carceles en Cuba
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    Visitas indeseadas

    Visitas indeseadas
    abril 22, 2015 11:15 am

    Cuba actualidad, Cidra, Matanzas, (PD) Por estos días recibí dos visitas
    de un represor, cuyos detalles compartiré con ustedes, para que conozcan
    la hipocresía y la maldad de este representante de la dictadura militar
    castrista, esa que se niega a conversar sobre los asuntos del país con
    su sociedad civil.

    Sucedió que como parte de la campaña Por Otra Cuba –mediante la cual se
    le exige al régimen que ratifique e implemente los pactos de la ONU
    sobre derechos humanos- distribuí los días 11 y 12 de abril, en
    diferentes puntos de la provincia de Matanzas, cerca de 200 octavillas y
    ejemplares de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

    Al parecer, como era fin de semana, los agentes de la policía política
    estaban entretenidos. Tal vez por eso –que es bastante raro- no
    procedieron a arrestarme ni idearon alguna agresión en mi contra.

    No me asombró el hecho de que cuando los transeúntes leían dichos
    documentos pidieran más y me preguntaran si yo era disidente. Me miraban
    con mucho respeto y no dejaban de interrogarme: ¿No tienes miedo?…
    “¿Conoces a las Damas de Blanco?… ¿De dónde sacan ustedes tanto valor?

    A las diez y treinta de la mañana del lunes 13 de abril, cuando regresé
    del humilde domicilio en la capital de mi colega, el periodista
    independiente Juan González Febles, director de Primavera Digital, no
    podía imaginar que en poco espacio de tiempo recibiría una indeseada
    visita, en mi vivienda de Cidra, provincia de Matanzas.

    Al colocar mis pies sobre la calle Matadero, donde se encuentra mi
    residencia observé, a pocos metros, una moto Suzuki, como las que
    utilizan los agentes de Seguridad del Estado, aparcada justo frente a mi
    domicilio. Y un esbirro vestido de civil. Era el oficial “Víctor”, de la
    unidad de enfrentamiento a la disidencia.

    Durante breves segundos, mi mente fue invadida por imágenes de la
    agresión física de que fui víctima en la prisión Combinado del Sur, en
    la que me recluyeron desde el año 2007 hasta el 2010. Un recluso que
    practicaba Kárate-do, incitado por dicho agente –que era entonces el
    oficial de Control Interno de esa cárcel- me golpeó meses antes de ser
    liberado.

    Tras subirse a la moto, el gendarme pasó por mi lado y fingió no verme.
    Con absoluto cinismo, hice lo mismo. No tenía nada que hablar con el
    miembro de una institución que había financiado, organizado y dirigido
    las agresiones físicas y verbales contra los representantes de la
    auténtica sociedad civil cubana que asistieron al Foro de la Sociedad
    Civil recién finalizado en Panamá.

    Al entrar a la casa, mi hermano Roberto me dijo que el policía le había
    manifestado que necesitaba conversar conmigo.
    “No te preocupes -le expresé. Si él hubiese querido hablarme lo hubiese
    hecho cuando nos cruzamos en la calle”.

    Yo sabía que el propósito de este esbirro era molestar a mis familiares,
    con el fin de enemistarlos conmigo. Los policías les dicen a mis
    parientes que yo soy el responsable de que a ellos los interroguen y los
    citen. Ya lo lograron con mi hermano mayor, Gerardo, funcionario de una
    empresa estatal, quien incitado por Seguridad del Estado, me agredió con
    un tubo metálico el primero de junio de 2014.

    Llegó la tarde del 16 de abril y el agente “Víctor” se apareció otra vez
    frente a mi vivienda “para conversar”, según me dijo. Le manifesté que
    no teníamos nada de qué hablar y que si deseaba abordar algún asunto,
    con urgencia, me enviara una citación oficial o me arrestara y condujera
    a la unidad policial más cercana donde podría interrogarme, multarme,
    insultarme o golpearme como han hecho otras veces.

    Un tanto irritado por la presencia de algunos vecinos que escucharon la
    conversación, se retiró.

    ¿Ideará otros planes para castigarme por haber ejercido el derecho
    elemental de difundir información? No lo sé. Tampoco sé si incitará a
    algún delincuente a que me golpee por la espalda, con una cabilla, como
    ya lo hicieron sus colegas en agosto del año 2012, ocasión en que el
    exconvicto Alberto Rodríguez, alias “Alimentado”, residente en Pedro
    Betancourt, me ocasionó una herida en la espalda.

    Tal vez me embistan con un auto como lo hicieron en junio de 2013,
    ocasión en que intentaron asesinarme, tras robarme mi laptop.

    Lo cierto es que como periodista, delegado en Matanzas del Foro
    Antitotalitario Unido y como ser humano libre espiritualmente, sigo
    aferrado a mi convicción de no renunciar a ninguno de mis derechos a
    pesar de las visitas indeseables de autómatas como Víctor o de las
    agresiones que él y sus jefes puedan idear y ejecutar en mi contra.
    Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com
    Foto Ángel Moya Acosta
    Herida que me ocasionó un homicida incitado por Seguridad del Estado Año
    2012

    Source: Visitas indeseadas | Primavera Digital –
    http://primaveradigital.net/visitas-indeseadas/

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