Carceles en Cuba
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    Sin ningún gesto de Cuba

    Sin ningún gesto de Cuba
    Michael A. Rider*.

    El acercamiento diplomático entre la Administración Obama y el Gobierno
    cubano y la consiguiente transformación de las relaciones entre Cuba y
    Washington han emocionado a ciertos académicos, políticos y politólogos
    al extremo de defender el uso de las negociaciones por vías clandestinas
    y el levantamiento de embargos y sanciones diplomáticas con tal de
    aparentar defender los intereses estadounidenses. Barack Obama y Raúl
    Castro coincidieron en Panamá en el primer encuentro oficial entre
    presidentes en más de medio siglo. Igual que la obtención de cualquier
    acuerdo con Irán tuvo preferencia sobre la seguridad de EE UU, el alivio
    de las tensiones con Cuba se impone en la agenda oficial de Obama ahora.
    Para el presidente estadounidense, el encuentro es la oportunidad de
    poner de manifiesto sus hipotéticos progresos hacia el objetivo expuesto
    en la primera reunión de líderes latinoamericanos a la que asistió,
    durante la que habló de «nuevos comienzos» con Cuba a pesar de su
    ausencia. El asesor de Interior en funciones de Obama y responsable,
    según algunos iniciados, de lo que está sucediendo, el ultraizquierdista
    Benjamin J. Rhodes, explica que lejos de aislar a Cuba, el embargo
    estadounidense estaba aislando a Estados Unidos, y que abrir la puerta
    al diálogo con Cuba constituye la creación de relaciones potencialmente
    más constructivas en todo el hemisferio. En los discursos de Rhodes,
    como es costumbre, brilla por su ausencia cualquier ejemplo tangible de
    cambio en los corazones y las mentes de los líderes latinoamericanos al
    aperturismo estadounidense. Como es costumbre en los diálogos
    diplomáticos de la Administración, Obama habla con una pared y jura que
    la pared le responde.

    En su primera incursión en la Cumbre de las Américas tres meses después
    de ser investido, Obama fue censurado a causa de la ausencia de Cuba por
    Argentina, que le acusó de sostener «un bloqueo anacrónico»; fue atacado
    por Bolivia por comportarse «como una dictadura»; y en el año 2012, fue
    culpado de la ausencia de una declaración conjunta –producto, según
    Colombia, del conflicto de Cuba–. Este año Obama llegó a la cumbre
    decidido a «cambiar la dinámica» y «desactivar un conflicto regional»,
    con una serie de gestos a Cuba encaminados a sanear los resquicios de la
    Guerra Fría, pero dolorosamente carentes de gestos cubanos recíprocos.

    Cierto es que Obama priva a sus vecinos de hemisferio del cebo principal
    y pretexto invocado por los líderes latinoamericanos como distracción.
    Pero para hacerlo, pone el acento en la política estadounidense hacia
    Cuba, no en la trayectoria de Cuba. Esto coloca al Gobierno
    estadounidense en una posición muy difícil en lo que respecta a su
    credibilidad para hablar de democracia y derechos humanos. Sí, la
    intervención estadounidense periódica, las tramas de golpe o las
    invasiones directas han acompañado y agravado las tensiones regionales,
    pero no surgieron de la nada. A tenor de los discursos del círculo de
    Obama, pareciera que Estados Unidos impusiera hace 50 años un bloqueo a
    Cuba de la noche a la mañana. A las dictaduras comunistas les gusta el
    dinero. Lo que no les gustan son los capitalistas. Lejos de la cumbre,
    la Justicia cubana ha condenado al Grupo Tokmakjian bajo cargos de
    fraude, inventados para decomisar 100 millones de dólares del grupo en
    Cuba. El empresario canadiense Sarkis Yacoubian fue expulsado en febrero
    de la isla y luego condenado a nueve años de cárcel en La Condesa, bajo
    cargos de «actividades para perjudicar la economía». El francés
    Jean-Louis Autret y el empresario británico Stephen Purvis también
    pasaron por cárceles cubanas y fueron luego puestos en libertad, previa
    incautación de su patrimonio por el Ministerio cubano del Interior.

    La Justicia es un interés estadounidense que la Administración Obama
    parece seguir sin interés en satisfacer.

    *Ex corresponsal en la Casa Blanca del diario «USA Today»

    Source: Sin ningún gesto de Cuba –
    http://www.larazon.es/sin-ningun-gesto-de-cuba-CC9433325#.Ttt1HHVLZCfHdaW

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