Carceles en Cuba
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    Error Cibenetico

    Error Cibernético
    2006-12-10
    Shelyn Rojas, Periodista Independiente

    9 de diciembre de 2006. La Habana – Lino tiene cuarenta años. Es
    divorciado y tiene dos hijos pequeños. Una tarde le pidió prestado el
    carro a un vecino. Su vecino confiaba en él, crecieron juntos en el
    barrio. Lino es un hombre respetado y admirado por sus amigos.

    Lino pensaba pasear con sus retoños. De esta forma la salida sería más
    placentera. Sus niños no sufrirían la agobiante odisea del trasporte en
    la isla.

    Esa mañana, cuando se disponía a ir a recogerlos, la policía detuvo su
    paso. Él entregó los documentos para identificarse. Aparentemente para
    Lino, todo estaba en orden. Los policías “verificaron por la planta”.
    Indagaron sobre “el ciudadano Lino”.

    En ese momento le informaron que en la pantalla de las computadoras de
    la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), Lino reportaba cinco delitos.
    Entre los delitos aparecía robo con fuerza continuado y carterista.

    Lino fue conducido sin explicaciones para la unidad policíaca
    Capri, del municipio Arroyo Naranjo.

    Cuando avisó a su familia que estaba detenido, su mamá, Agustina, del
    susto, casi muere infartada.

    Llegó lo más pronto que pudo a la Unidad Policíaca. Le dijeron que su
    hijo estaba bajo investigaciones por varios delitos.

    Agustina expresó al oficial encargado de la carpeta que tenía que ser
    un error de las computadoras.

    Con tantas causas pendientes, las condenas sumadas, tendría más tiempo
    en la cárcel que el vivido por Lino desde que nació.

    Agustina le llevaba una cajita con comida. Lino no pudo almorzar. No
    apareció ningún policía que se la llevara a los calabozos. Cuenta
    Agustina que el calabocero le dijo que él no podía atender su petición,
    así simplemente. La soberbia se apoderó de Agustina, a duras penas logró
    contenerse.

    Lino durmió en los calabozos hasta el amanecer. El error cibernético no
    se arregló. Gracias a las buenas influencias de la familia, al día
    siguiente fue puesto en libertad.

    Debía presentarse en los tribunales para aclarar el error. También
    debía dar sus huellas digitales para un supuesto expediente. Lino se negó.

    Mientras el error de las computadoras no se arregle, Lino tendrá que
    vivir con delitos que no le pertenecen. Tampoco podrá pasear con su
    familia.

    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=8086

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